Autodeterminación

1. f. Condición de quien, para ciertas cosas, no depende de nadie.*
2. f. Potestad que dentro de un Estado tienen municipios, provincias, regiones u otras entidades, para regirse mediante normas y órganos de gobierno propios.*
3. f. Decisión de los pobladores de una unidad territorial acerca de su futuro estatuto político.*


Autodeterminación como autonomía de pensamiento (auto)crítico

Proceso que ha de conducir a la estructuración del sujeto para basar el proceso de construcción de su identidad huyendo de significantes  binarios que solo adquieran significado en oposición antagónica al otro. Desarrollada en un proceso de educación auto-crítica, cuya finalidad habría de ser la consecución de la libertad positiva y una capacidad empática real. Poco receptiva ante el concepto de justicia abstracto, imperante en los regímenes liberales, y que tenga en cuenta que la desigualdad existe como base a la reproducción del actual  sistema-mundo  internacional.

Fase fundamental y necesaria para, a posteriori  acometer procesos políticos de calado democrático tales como procesos constituyentes, municipalistas o federalistas. Para ello, la autodeterminación habrá de provocar la construcción desde la base de estructuras socio-políticas en contextos específicos atendiendo a sus propias características y necesidades. La institucionalización del sistema se basará en la consecución de una cultura democrática y la práctica de una democracia participativa y proactiva, desde la base de la ciudadanía, con un reparto rotatorio de funciones representativas que operen mediante mandato preceptivo, no meramente delegativo, de lo dictaminado en proceso consensuales. Ello conducirá a la construcción de niveles más complejos desde la base, sin que ello signifique una cesión de autonomía, pero aspirando al internacionalismo. La complejidad y éxito del proceso de autodeterminación subjetiva se resolverá a la hora de mantener la responsabilidad política de los representantes más alejados y con mayor poder discrecionalidad, así como, ante la posible corruptibilidad, si no se solucionan problemas como la extensión universal del proceso de autodeterminación subjetiva y la capacidad de estas instituciones de conservar un desarrollo abierto e inclusivo, transparente y siempre bajo las premisas de control ciudadano y responsabilidad política.

“Cuando era niño, mi abuela me contó la fábula de los ciegos y el elefante. Estaban los tres ciegos ante el elefante. Uno de ellos le palpó el rabo y dijo: “Es una cuerda.” Otro ciego acarició una pata del elefante y opinó: “Es una columna.” Y el tercer ciego apoyó la mano en el cuerpo del elefante y adivinó: “Es una pared.”

Así estamos: ciegos de nosotros, ciegos del mundo. Desde que nacemos, nos entrenan para no ver más que pedacitos. La cultura dominante, cultura del desvínculo, rompe la historia pasada como rompe la realidad presente, y prohíbe armar el rompecabezas.”

Eduardo Galeano

Tal y como se entiende aquí el concepto de autodeterminación subjetivo, que conducirá a una autonomía auto-crítica, ha de conllevar al menos tres ejercicios:

Un ejercicio de auto-conciencia destinado a elucidar las premisas subyacentes a la propia actividad cognitiva y teorizada: re-reflexión o reflexión sobre la propia reflexión. Un ejemplo sería analizar e interpretar las bases cognitivas o de representación de la realidad que impregnan el propio proceso del conocer: “se ve lo que se sabe”, decía Johann Wolfgang von Goethe. Eso supone que los sujetos [auto-]analicen sus referencias personales, vivenciales, culturales, para tratar de determinar sus prejuicios, estereotipos, lagunas, resistencias, inercias, prevenciones… conscientes, subconscientes e inconscientes y sacarlos a la luz a fin de averiguar al menos su entidad y detectar los sesgos que podrían imprimir en los análisis en curso. Este ejercicio lleva a tomar conciencia de las limitaciones propias y a determinar qué partes de lo que uno mantiene a menudo como indiscutible y esencialmente “propio” es, en realidad, un producto o un condicionamiento del entorno social y cultural que lo rodea, bien por acción, bien por reacción, bien por mímesis, ante el mismo.

“Confundir es identificar lo distinto. La confusión puede ser involuntaria o deliberada. La confusión involuntaria es el precio que pagamos por la ignorancia, el apresuramiento, la improvisación o la superficialidad. La confusión deliberada, en cambio, es un delito, ya que es un engaño. Esto ocurre, por ejemplo, cuando se identifica la libertad con la libre empresa o el libre comercio, el derecho a la defensa con la agresión armada, la socialización de los medios de producción con la estatización, y la información con la propaganda.”

Mario Bunge

Un ejercicio de re-conocimiento de la dimensión político-normativa inherente al discurso reflejado en los paradigmas o conjuntos de proposiciones teóricas generales, válidas y tenidas por ciertas durante el período y en el ámbito de su vigencia, y también presentes en la tradición científica y cultural (“ciencia y cultural normal”) que estos mismos paradigmas y categorías psicosociales sostienen y fundamentan. Un ejemplo sería la determinación de las consecuencias que tuvo para el orden político-religioso-social del Barroco la progresiva implantación de la concepción de un universo definido por el sistema heliocéntrico de Copérnico frente a la hipótesis de un universo definido por el sistema geocéntrico ptolemaico, mantenida como “dogma de fe”, que aseguraba un orden social e incluso teológico y antropológico determinado. Un ejercicio político contemporáneo podría ser el que se abriría tras una desnaturalización del orden internacional basado en la sacrosanta institución del Estado-Nación.

Este ejercicio desvela algunas de las insuficiencias del planteamiento positivista respecto de “la verdad como correspondencia empírica con lo real”, o “reificación de la verdad”, que se sostiene sobre la base de la dicotomía formal –de origen cartesiano– entre sujeto y objeto. Desprovista de sujeto, la ciencia no sería tal. La ciencia es un producto de una mente humana que no vive aislada en un universo abstracto, sino que está rodeada por una sociedad en la que el individuo perfila su personalidad y muchas de sus condiciones y oportunidades, tanto de pensar como de expresar lo pensado, mediante los diversos lenguajes. Una consecuencia de este postulado determina que no son posibles ni sujetos investigadores ni tampoco ciencias totalmente “neutrales”. El remedio a los previsibles e inevitables sesgos es el propio re-conocimiento, junto con el examen crítico y reflexivo de las propias parcialidades. Por si no bastase, a esto hay que agregar que lo más frecuente es que la propia validación del saber científico sea otro producto –un subproducto, en realidad– de la comunidad científica, vista como un sector especializado de la sociedad en general, que no es raro que establezca e imponga sus requisitos de cientificidad mediante “actos sociales”, que, entre otros, son “actos de habla” (speech acts), inscritos a su vez en una “historia”.

Un ejercicio de constatación de que, incluso careciendo de un lenguaje de observación neutral (pues todo lenguaje está impregnando de subjetivismo, de emociones, de inexactitudes…), son posibles los juicios razonados sobre los méritos o defectos de los paradigmas objetivizados y categorías normativizadas que se sometan a examen.

Por último, con este ejercicio, se deduce que es posible realizar juicios razonados sobre los paradigmas establecidos. Su objetivo podría ser la búsqueda de una teoría verdaderamente interesada en las razones de determinados fenómenos internacionales como la falta de libertad, la opresión, la injusticia, el sufrimiento, la explotación o la mera manipulación política, social, económica y cultural, por no hablar de la psicológica e incluso de la religiosa e ideológica, que han de padecer miles de millones de personas en el mundo. Condiciría a una determinación de índole ética y moral, es decir, a un compromiso afectivo o empático con la realidad de un mundo a la que el sujeto haría frente como parte proactiva y paciente de ese medio o entorno que lo envuelve.” (Fragmentos de Paloma García Picazo en La investigación del medio internacional)

El homo sapiens se distingue del resto de animales de la creación porque está subdefinido y subdeterminado y, en consecuencia, se halla condenado a la trascendencia, al desafío de su statu quo, a alcanzar un “más allá” y un “por encima de”.
                                                                               Zygmunt Bauman

REFERENCIAS

SER COMO ELLOS Y OTROS ARTÍCULOS Eduardo Galeano
LA INVESTIGACIÓN DEL MEDIO INTERNACIONAL Paloma García Picazo
FILOSOFÍA Y SOCIEDAD Mario Bunge
EL APOYO MUTUO Piotr Kropotkin
LA RAZÓN POPULISTA Ernesto Laclau
TIEMPOS LÍQUIDOS Zygmunt Bauman
DESHACER EL GÉNERO Judith Butler