Empoderamiento

1. m. Acción y efecto de empoderar.
/empoderar/
(Del ingl. empower).
1. tr. Hacer poderoso o fuerte a un individuo o grupo social desfavorecido. U. t. c. prnl.

Llamaríamos empoderamiento al proceso nunca completado y por tanto abierto (devenir) de toma de posición de fuerza firme, partiendo de una posición no ventajosa, de una persona o colectivo con respecto a su vida. Estrechamente ligado a la autonomía y la autodeterminación, supone una clave en el papel como sujeto político a desarrollar por aquellas y aquellos cuyas vidas se ven afectadas en mayor medida por decisiones ajenas.

El acto de empoderamiento es un acto reflexivo, es decir nadie puede empoderar a otra persona a no ser que ésta quiera empoderarse. El mero hecho de que alguien te valore o te de poder no significa que el sujeto se empodere, es posible que ese reconocimiento ayude a instalar el germen de cambio o la posibilidad de mejora pero el proceso como tal es interno y autodeterminante.

El proceso de empoderamiento es un proceso individual o/y colectivo, que necesita de otros dos factores primordiales, como son el concepto de devenir y el concepto de disidencia. El empoderamiento es una reacción a la alienación y al ensimismamiento producido y reproducidos por los aparatos de control sociales, culturales y políticos. Las instituciones estatales y otra serie sujetos políticos que incluso desarrollan actitudes paternalistas con las personas que pueden devenirse a un otro ser o siendo a través de un proceso de empoderamiento. Por ello, nunca es un proceso finalizado puesto que es el propio motor de avances de cambio en infinidad de facetas.

Las personas o colectivos que deciden empoderarse no solo divergen (se diferencian) en cierta manera de lo socio-cultural y político normado, si no que además disienten (se resisten) a esa normalización. Por ello, todo proceso de empoderamiento parte de una sensación de malestar, opresión, falta de libertad o derechos, es por ello es proceso no exento de dolor y de deseo. El dolor que produce sentirse victima o perjudicada de un sistema o circunstancia y el deseo de cambio de esta situación. Y en ese deseo de cambio reside el germen de la acción.

Toda acción de cambio interno produce una salida de la zona de confort, siendo esta un lugar metafórico en la que nos movemos con comodidad ya que lo dominamos y conocemos, sea este agradable o no.

Ya en la Edad Media se diferenciaba entre los conceptos de “agente”(o “actor”) activo  y “paciente” pasivo. El economista Amartya Sen utiliza los términos “acción” y “bienestar” para hablar de «el papel activo de los agentes a la hora de hacer cosas, evaluar prioridades, examinar valores, formular políticas e implementar programas» frente al papel pasivo del mero receptor de derechos. El ejemplo paradigmático de lo último sería el moderno Estado de Bienestar ,que paradójicamente fue el resultado de un momento histórico de gran empoderamiento de la clase trabajadora,

En muchas ocasiones, cuando las movilizaciones sociales han alcanzado parte de sus objetivos políticos o mayores cuotas de poder, se ha producido un proceso de desmovilización, especialización y burocratización. Sin embargo esto no esta sujeto a ninguna “ley de hierro” inalterable. Con voluntad política también se puede institucionalizar el empoderamiento, como prueban los numerosos ejemplos de democracia directa, órganos populares consultivos, grupos de gestión de bienes comunes o presupuestos participativos que existen y han existido en diferentes épocas y lugares.

En la actualidad, en España se están produciendo grandes procesos de empoderamiento colectivo llevados sin duda por un malestar social generalizado y por un deseo de cambio. Movimientos como el 15M, plataformas ciudadanas como Guanyem Barcelona o el propio partido Podemos son ejemplos claros de este fenómeno. El feminismo, las disidencias de género y la autoderterminación de personas con diversidades funcionales son otra prueba de empoderamiento colectivo pero que surgen más de una necesidad individual de supervivencia dentro de un entorno hostil.


Discurso de Lana Wachowski en los premios HRC Visibility Award


Todo proceso de cambio colectivo parte de la suma de insatisfacciones o desacuerdos individuales, es decir una persona que se empodera dentro de un proceso colectivo también tiene un proceso de empoderamiento individual, pero eso no quiere decir que toda persona que esté inmersa en un devenir individual tenga que formar parte de un empoderamiento colectivo.

Disidencia: actitud que implica un posicionamiento crítico hacia las normas o poderes establecidos, deseo de no pertenencia, pensamiento, sentimiento, sensación diferente a una mayoría social que se impone ante los seres. En algunos casos el proceso de empoderarse va ligado con la supervivencia. Los procesos de disidencia de género por ejemplo ponen en jaque a toda la hegemonía del sistema hetero-patriarcal.

Devenir (devenirse) proceso de ser siendo en un continuo.


Violeta Assiego: “Ni hombre ni mujer”


AMARTYA SEN  “Mujeres y hombres”, en India Contemporánea.